Los expertos en comercio internacional coinciden en su entusiasmo por la posibilidad de que se cierre un acuerdo que liberalice el intercambio comercial entre Uruguay y China, aunque ahora viene algo que puede llegar a ser difícil: obtener el aval de Argentina y Brasil.
Uruguay ya planteó en el seno del Mercosur dejar sin efecto la resolución 32 del año 2000 que impide los acuerdos bilaterales con actores extra bloque que se aplicó cuando el primer gobierno del presidente Tabaré Vázquez coqueteó con la posibilidad de cerrar un convenio con Estados Unidos. Hasta ahora sigue vigente.
Un acuerdo con China implicaría que Uruguay debería bajar el Arancel Externo Común del Mercosur, la tarifa que grava las importaciones que vienen de fuera del bloque. Ese arancel supone una protección a la industria argentina y brasileña con la que Uruguay "colabora".
Marcos Soto, senior manager de Price Waterhouse Coopers dijo a El País que "habría que evaluar cómo se formaliza ya que no será fácil que un socio tenga una zona de libre comercio con una potencia mundial y los otros socios no la tengan (…) Además, a mi entender se encuentran muy lejos de acceder a ello", agregó.
En la misma línea, Ignacio Bartesaghi, director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica dijo: "no creo que la negociación sea fácil" con los otros socios del Mercosur para los cuales "no será cómodo económicamente que Uruguay acuerde, porque te estás yendo (Uruguay) con la segunda economía mundial (…) El gobierno tiene que tratar de que se formalice la flexibilización y no puede ser algo solamente "de palabra", advirtió.
Para Marcel Vaillant, profesor de Comercio Internacional del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, Uruguay debe procurar presentar el acuerdo que negociará con China como algo que puede beneficiar al conjunto del Mercosur ya que un tratado de libre comercio podría ser algo "casi piloto" para el conjunto de la región.
En principio, el presidente brasileño Michel Temer le dijo a Vázquez en Nueva York que no tiene inconvenientes en que Uruguay busque un camino bilateral. La reunión que mantendrá con su colega argentino Mauricio Macri el próximo lunes será clave.
A su vez, según Vaillant, el país debe procurar "no jugarse solo a China" y buscar el paso lógico siguiente que sería intentar un acuerdo similar con un país de Asia (continente netamente demandante de alimentos) y con Colombia y Perú, cuyas economías son complementarias de la local, opinó.
Para Soto, en paralelo con la negociación con China, los esfuerzos de la Cancillería deben enfocarse en el acuerdo Mercosur-Unión Europea, en el Reino Unido (luego de que se concrete el "Brexit") y avanzar en materia de integración de América latina con Colombia y Perú (…) En la materia no debería descartarse nada y acuerdos con India, Corea o Japón resultan por demás atractivos", agregó.
Para Bartesaghi, las prioridades deben ser Colombia, Perú, profundizar el TLC con México y países asiáticos porque Asia, además de representar gran parte del PIB mundial, "es el escenario de todas las transformaciones en materia de consumo, comercio electrónico y servicios".
Vaillant estima que India representa un caso distinto porque, si bien es un mercado apetecible, es "bastante más proteccionista que China y da prioridad a los acuerdos que suponen regímenes especiales como zonas francas".
La incidencia de Taiwan.
El Mercosur no puede negociar como bloque con China porque Paraguay tiene relaciones diplomáticas con Taiwán. La China comunista no acepta tener relaciones diplomáticas con países que las mantengan con Taiwán. En el primer gobierno del expresidente Julio María Sanguinetti, Uruguay debió romper con la isla para entablar relaciones con la China continental.
Con información de El País