La producción de petróleo crudo de Venezuela promedió 1,340 kbpd en junio, la cifra más baja en al menos 60 años, según los datos de fuentes secundarias que publica la Opep en su informe mensual.
En los últimos nueve meses, la producción de petróleo de Venezuela ha bajado de 1,9 kbpd a 1,3 kbpd pero informes recientes indican que podría haber bajado aún más:
La producción de petróleo de Venezuela cayó por debajo de 1,3 millones de b / d en junio, su nivel de producción mensual más bajo en 69 años, excepto por una huelga petrolera de dos meses en diciembre de 2002-enero de 2003, cuando la producción bajó brevemente por debajo de 1 millón de b / d, según dos ejecutivos asignado a las divisiones occidental y oriental de la estatal Pdvsa.
En el mundo petrolero se dice que lo que deja de producir uno, lo produce otro. Y en estos años recientes, con la destrucción de la capacidad de producción de Pdvsa, ese dicho se confirma. El mundo petrolero ha mejorado mucho sus tecnologías de exploración y producción de petróleo, como ejemplo, el desarrollo del fracking en la cuenca petrolífera Bakken en EEUU o el más reciente hallazgo de perforación de pozos en aguas ultra profundas en el campo Stabroek en Guyana.
“Cachicamo trabajando para lapa”
Los datos muestran que la estrepitosa caída en la producción de petróleo de Venezuela ha jugado un papel clave en el aumento del precio mundial del petróleo, que comenzó casi al mismo tiempo a principios de 2016:

Pero el país no se beneficia de la escalada de esos precios precisamente por el colapso de su producción. Cada día el país recibe menos divisas, porque gran parte de su producción actual y futura está hipotecada por el repago a préstamos a países como China, India y Rusia. Otra parte la destina, a precios irrisorios, al mercado interno y la otra la destina a la venta de crudo subsidiado a los subscriptores del acuerdo Petrocaribe. Entonces la producción que le genera ingresos es menor a 500 kbpd, principalmente el que vende, paradójicamente, a los refinadores de Estados Unidos.

El muchacho bobo de la Opep
Venezuela, país miembro fundador de la Opep, tuvo durante decenas de años un papel muy influyente dentro de la organización, por su poderosa producción petrolera y su profundo conocimiento de los mercados petroleros mundiales. Pero eso quedó atrás con el socialismo, que destruyó a Pdvsa, una empresa chatarrizada, con el personal técnico en fuga, sobreendeudada, en mora financiera y comercial y con activos en el exterior confiscados y otros hipotecados. Hoy apenas produce el 4% del total de la Opep.
En la Opep, Venezuela defendió el recorte de la producción en Viena del 2017, y se fijó una producción que no pudo cumplir, mientras los precios se elevaban para que otros lo aprovecharan.

Y la consecuencia es terrible: también perdimos esos mercados porque otros aumentaron su producción, precisamente los “socios” más grandes de la Opep.

Pero no solo los grandes de la Opep, aprovecharon el regalo socialista del régimen de Maduro. También otros grandes fuera de la Opep.
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EEUU sin ser miembro de la Opep, redobló sus esfuerzos de producción de crudo, alcanzando en abril una producción de crudo récord de 10,9 millones de barriles diarios en abril de 2018. Los altos precios benefician la producción de crudos por fracturamiento hidráulico.

Rusia también se montó en la ola de expansión de la producción. Dejando atrás el tope de producción al que se había comprometido con en el acurdo de Viena, alcanzó un nuevo récord de producción de 11,1 millones de barriles de crudo en la primera semana de junio, según reportó la agencia rusa Interfax, citada por Bloomberg.
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