Tras cuatro años de tensiones, se espera que el nuevo presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, tenga enfoque más calculado y centrado ante China que su predecesor.
El Político
Las relaciones entre las dos superpotencias han estado marcadas por rencores y recriminaciones durante los cuatro años de Donald Trump en la Casa Blanca.
Trump, durante su presidencia adoptó una política agresiva con China. Este aplicó políticas como "America First", causando la retirada de Estados Unidos de foros internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Acuerdo de París sobre el clima.
El enfoque del republicano, basado en la confrontación, generó que las relaciones bilaterales alcancen los niveles de tensión más altos en décadas.
Sin consenso
Expertos han expresado que no se esperan muchos cambios entre las políticas trumpistas y las de Biden frente a China.
Recuerdan que durante su campaña electoral, Biden llamó "matón" al líder chino, Xi Jinping, afirmando que "este individuo no tiene ni un gramo de democracia en el cuerpo".
Sin embargo, el actual vicepresidente de Estados Unidos, el republicano Mike Pence, igual acusó a Biden de ser “la animadora de la China comunista”.
Mientras tanto, Biden prometió “presionar, aislar y castigar” al gigante asiático. No obstante, quienes no siguen sus ideales políticos temen que su manera de manejar el país generará que “la economía vuelva a rendirse a China”.
Más calculado y centrado
Los expertos aclaran que pese a que “el aún Presidente Trump basó su estrategia política en una idea principal: la confrontación”. Y aunque tenga enfoque más calculado y centrado, “en lo sustancial, Biden no cambiará la política de EE.UU. hacia China”.
Biden se ha jactado de haber pasado “más tiempo en reuniones privadas” con Xi “que con cualquier líder mundial”. Y aunque Xi calificó a Biden como “mi viejo amigo” en 2013, con grandes elogios en su discurso del Partido Comunista de China (PCCh). Expertos consideran que es muy improbable que concluya de buenas a primeras la guerra comercial que inició hace más de dos años el ahora Presidente saliente.
A la luz de estos antecedentes resulta difícil saber el enfoque que Biden asumirá con China una vez que ya esté instalado en la Casa Blanca, el próximo 20 de enero. Especialmente tras las señales que Beijing ha dado luego de la elección del demócrata.
Recién el viernes, casi una semana después de que los principales medios de EE.UU. le dieran el triunfo en las elecciones, Beijing felicitó a Biden, siendo una de las últimas potencias en hacerlo.
Sin ofrecer un motivo para la demora en su reconocimiento, el vocero de la Cancillería china, Wang Wenbin, declaró. "Respetamos la elección del pueblo estadounidense. Felicitamos al señor Biden y a la señora (Kamala) Harris”.
Puntos de encuentro
La tecnología y el comercio, hasta Hong Kong y el coronavirus, han sido los principales puntos de tensión entre China y EE.UU. Sumado a ello están el aluvión de sanciones que la administración de Trump ha aplicado contra China.
En ese sentido, los expertos creen que Biden buscará cooperar con China en frentes abandonados por Trump. La lucha contra el cambio climático, la no proliferación de armamento nuclear o la lucha contra el Covid-19.
Otros analistas citados por El Dinero apuntan a que el próximo mandatario de EE.UU. dará más importancia a la protección de la propiedad intelectual o a los subsidios con los que Beijing mantiene fuertes a las grandes empresas estatales.
“EE.UU. debe ponerse duro con China. Si China se sale con la suya, seguirá robando a EE.UU. y a las empresas estadounidenses su tecnología y propiedad intelectual”, manifestó Biden a inicios de 2020 ante la revista Foreign Affairs.
Bonnie Glaser, consejera senior para Asia y directora del Proyecto el Poder Chino del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), considera que “no habrá un cambio fundamental en las relaciones entre EE.UU. y China”.
“Las opiniones dominantes hacia China entre los estadounidenses promedio, la comunidad empresarial y otros grupos, incluidos los miembros del Congreso, se han vuelto más negativas. En general, se considera que China presenta desafíos y amenazas para EE.UU. que no pueden ignorarse”, señala La Tercera.