En un movimiento que tiene profundas implicaciones para la economía venezolana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la revocación de las licencias petroleras que permitían a empresas estadounidenses operar en Venezuela. Esta decisión afecta principalmente a Chevron, que había obtenido permisos para continuar sus operaciones en el país hasta finales de julio.
La medida de Trump se basa en la percepción de que el régimen de Nicolás Maduro no ha cumplido con las condiciones acordadas, incluyendo avances en materia electoral y la deportación de "criminales violentos".
En su declaración, Trump afirmó: “Estamos revirtiendo las concesiones que el corrupto Joe Biden le dio a Nicolás Maduro, de Venezuela, respecto al acuerdo de transacciones petroleras y también relacionadas con las condiciones electorales dentro de Venezuela, que no han sido cumplidas por el régimen de Maduro”. El presidente destacó que el régimen no ha repatriado a Venezuela, al ritmo acordado, a los “criminales violentos” que, según él, fueron enviados a Estados Unidos.
La revocación de estas licencias representa un duro golpe para la economía venezolana, que había logrado aumentar su producción petrolera gracias, en parte, a la presencia de Chevron.
La salida de Chevron podría reducir considerablemente la producción petrolera de Venezuela, afectando negativamente a su economía. Además, los mercados financieros ya han reaccionado, con los bonos venezolanos y de PDVSA cayendo a mínimos tras el anuncio, reflejando la incertidumbre sobre el futuro económico del país.
Esta medida también podría complicar aún más las negociaciones entre Estados Unidos y Venezuela en temas migratorios, económicos y políticos.